El síndrome del hombre irritable.

La cultura nos ha enseñado que el hombre, para ser “hombre” tiene que ser rudo, fuerte e incluso hasta violento, y esto ha provocado que desde pequeños, los niños no expresen ni reconozcan sus emociones; sin embargo , en nuestros días, la misma ciencia ha demostrado que, con el paso de los años, el sexo masculino transforma su modo de vida volviéndose menos social y mucho más selectivo y emocional, estableciendo un tipo de desconexión con el entorno, dejando poco tiempo para las relaciones sociales superficiales y concentrándose en el círculo afectivo más cercano.

Todo tiene una razón de ser y aunque parezca irreal, son muchas las causas que pueden provocar este cambio de comportamiento, como lo son las transformaciones en el entorno familiar o las expectativas de futuro; sin embargo, también existen cambios fisiológicos que pueden conllevar a trastornos emocionales, siendo el déficit hormonal uno de los que da paso a un síndrome que se asemeja – no del todo – al periodo menstrual de la mujer: El Síndrome del Hombre Irritable.

El Síndrome del Hombre Irritable se define como un estado de hipersensibilidad, ansiedad, frustración y enojo que ocurre en los hombres y está asociado con cambios bioquímicos, fluctuaciones hormonales, estrés y pérdida de la “identidad masculina”, aparece aproximadamente entre los 40 y 50 años, cuando la producción de testosterona empieza a decaer. Este síndrome no se presenta con la misma frecuencia que el periodo de las mujeres; no obstante, científicos determinaron que la baja en los niveles de la hormona masculina genera numerosos síntomas, entre los que destacan depresión, irritabilidad, insomnio y ansiedad, manifestaciones que presentan habitualmente cuando el hombre está estresado.

Entre los síntomas más fáciles de reconocer está la disminución del deseo sexual, disfunción eréctil, alteraciones en el estado de ánimo, fatiga, somnolencia, desconcentración, reducción de la capacidad intelectual, ansiedad, depresión, menos ganas de vivir y cambios en el humor, como irritabilidad o emotividad; es decir, con este sindroma se presenta disminución de energía y vitalidad, especialmente sexual, menos ganas de vivir y cambios en el humor, trayendo consigo represalias en la relación de pareja. Ante esto, es importante saber responder de una manera asertiva y aprender a tratar la situación de la manera correcta para no dañar la relación.

En su libro El Síndrome del Hombre Irritable, Jed Diamond nombra las 14 acciones que un hombre puede emprender para enfrentar esta situación con su pareja.

  1. Reconocer el hecho de que está haciendo daño, pero que lo hace porque está atrapado.
  2. Dar un paso atrás. No ejercer presión al cambio.
  3. Reconocer los propios sentimientos y miedos
  4. Bajar la velocidad; es decir, cuidar la integridad.
  5. Encontrar un lugar de seguridad emocional
  6. Evitar escuchar opiniones y críticas personales. Prestar atención a los sentimientos.
  7. Hacer saber que eres consciente del sufrimiento.
  8. Sugerir caminar y hablar.
  9. Hacer saber que existe una preocupación mutua.
  10. Buscar ayuda y apoyo de amigos y familiares evitando el victimismo.
  11. Buscar un consejero profesional.
  12. Hacer referencia a que no existen enemistades, que están en el mismo barco.
  13. Crear un ambiente de seguridad. NO discusiones.
  14. Ser firme con los sentimientos.

El humor es un aspecto muy subjetivo del comportamiento humano. Y, dado que algunos aún dudan de la existencia del periodo masculino, es posible afirmar que el “síndrome del hombre irritable” no tiene una identidad diagnóstica como tal. Algunos psiquiatras sólo ven en esta terminología una nueva manera de llamar a la más común depresión masculina. Pero al igual que sucede con la andropausia, el “síndrome del hombre irritable” da cuenta del interés creciente que muchos investigadores sienten por el impacto de las fluctuaciones hormonales en el varón.

 

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