Disney y el amor.

A lo largo del tiempo, las creencias universales y la amplia lista de bellas princesas que nos han contado sus historias,  han generado un estereotipo y una idealización que definen al amor como un sueño perfecto, un mundo donde el príncipe azul, tras una lucha a muerte contra los temibles males, rescatará a su princesa y vivirán los dos – para siempre – un amor tan perfecto que nada en el mundo podrá separarlos; sin embargo, la realidad – aunque no es tan difícil de saberlo – es completamente diferente a lo que Cenicienta o Ariel hayan querido contar.

Para saber perfectamente la influencia de Disney en nuestra concepción del amor, debemos conocer y definir lo que es el amor romántico; un modelo de amor establecido y fundamentado en un estilo de vida afectivo basado en relaciones de pareja estables a través de diversas condiciones: el amor debe ser intenso, para toda la vida, exclusivo , incondicional y que conlleve un elevado grado de apego.

El componente emocional es clave en la cultura y en la sociedad y, por lo tanto, es a través de las historias, los cuentos, las leyendas o los mitos donde la conceptualización abraza de una forma directa a las personas. Al generar una empatía con las sensaciones que se viven en una historia, creamos una conexión directa y las asimilamos como nuestras, asentando con firmeza la visión cultural del amor romántico. En los últimos años – más de 100 para ser exactos – el cine se ha convertido en la fuente de educación emocional con mayor peso existente, siendo Disney el eje conductor de los educadores afectivos de millones de personas alrededor del mundo, ya que a través del amplio catálogo de historias de “amor” y cuentos de hadas, ha destacado como un agente cultural que ha generado mensajes continuos de cómo se deben vivir los sentimientos, la afectividad, las relaciones o el rol sexual:

  • El príncipe siempre rescata a la princesa
  • El amor es instantáneo
  • Siempre serás feliz
  • El amor es sólo para jóvenes
  • El amor es lo único
  • Sacrificar todo por amor
  • El hombre perfecto existe
  • Las bodas deben ser gigantes y majestuosas.

Las consecuencias de esta forma de definir al amor son muy claras en la sociedad actual: miedo a la soledad, dependencia afectiva, infelicidad en las relaciones, procesos de desamor de gran intensidad, frustración, violencia, sexismo, etc.

No obstante, la psicología positiva incluye al amor de pareja como una de las fortalezas psicológicas del ser humano, dando sentido a nuestras vidas bajo un concepto de unión y amor libre, equilibrado, sin distorsiones y consciente, enfocándose en ser un proceso no un destino irreal. Amar sin apegos no es sinónimo de insensibilizar al amor, al contrario, la pasión, la fuerza y el impacto emocional del enamoramiento es indispensable. El amor está hecho a medida del que ama, desde el interior, por eso no hay dos relaciones iguales, el amor es lo que somos: si se es libre y mentalmente sano, la vida afectiva será plena, saludable y trascendente.

Si bien la Sirenita nos pudo “enseñar” que hay que renunciar a lo mejor de ti por amor, también hay que tener presente que el amor va más allá de vivir un felices por siempre, ya que el amor es una forma de vida que no llega por arte de magia y que se sostiene a través de compromiso, lucha, sinceridad, verdad y ganas… es un crecer porque el amor suma y no resta.

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